Te vi cruzando la
calle,
tranquilo,
sin prisa.
Apenas nos separó
el aliento,
busqué tu mirada.
Casi probé tus
caricias.
Volteaste el
rostro,
ella se acercó
suavemente,
tejió sus dedos
entre tus manos
y una sonrisa en
común brilló.
Retrocedí
nerviosa.
Mi mente voló a
otra fecha:
la misma calle,
la misma hora...
Tu, yo. Ella al
acecho.
Alucinaron mis
ojos,
recordé cuando
eras buitre volando
en círculos de
aurora tras mi negra cabellera.
Volví a sentir el
fuego de tu sable
y tu boca hurgando
en mi boca.
El llanto reventó
en mi cara,
congeló mi sangre.
Se entumieron mis
manos...
Tu, ella. Yo en el
olvido.
Me di la vuelta,
caminé con prisa.
vomité tu nombre
en la siguiente esquina.
Lina Zerón.

