Un simple saludo y una presentación, nadie sabría que con eso y una conversación, iniciaría mi alegría.
Entre suspiros y bromas infantiles, conocí a quien me odia con tanto amor.
Se que cuesta creer en lo que generamos en los demás, lo que provocamos con nuestras palabras, pero hoy se que algo fuerte se puede formar.
Entre nuestra ausencia nos conocimos, olvidando todo el bullicio y todo el relajo de ésta vida efímera. Nos logramos sentir cada vez más cerca.
Suspiros que atraviesan el alma, sonrisas entre los silencios y las propuestas, compartiendo nimiedades de nuestros días, nuestras tristezas y alegrías.
Ahora extraño como se encontraban nuestros corazones, sin importar ya las razones, quiero llenarme nuevamente de ilusiones.
¿Acaso nos extrañamos siendo extraños? ¿Sin haber cruzado miradas?
Deseábamos abrazarnos, compartir un saludo, un beso, un respiro, la luna, el cielo, un alivio. Escuchar nuestras voces al unísono o retarnos en la noche entre suspiros.
¿La ausencia nos superó? Puede ser, sin darnos tregua y guiándonos a la rendición, dándonos las gracias por éste gran amor.
¿Y AHORA?